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miércoles, 18 de julio de 2012

Las nuevas drogas que consumen los jóvenes contienen pelo de animal, insectos y hongos

Una investigación revela un aumento del autocultivo de hongos alucinógenos debido a la promoción por internet 

LEVANTE-EMV VALENCIA

La Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (Fepad) alertó ayer de una «mayor adulteración» de las drogas, en algunas de las cuales se ha localizado, tras un análisis toxicológico, pelo animal, insectos, fibras textiles, hongos filamentosos o fármacos que pueden llevar al paro cardiaco, así como de un incremento del autocultivo de hongos alucinógenos, en su mayoría obtenidos a través de los kits que se promocionan en Internet. 
Según fuentes de la Generalitat, Fepad, junto con la Universidad CEU Cardenal Herrera, la Universitat de Valencia y el CEU San Pablo de Madrid están desarrollando una línea de investigación para conocer los distintos componentes en las drogas que actualmente se consumen entre la población juvenil. 
En la fase inicial de este estudio se está observando que existe una «mayor adulteración de las drogas» en general y se corrobora la popularización de nuevas tendencias como el autocultivo de hongos alucinógenos, en su mayoría adquiridos a través de los kits que se promocionan y distribuyen en Internet. 
En las muestras analizadas de cocaína se observa muy poca presencia de esta sustancia, con porcentajes muy bajos e inferiores al 15% . En cambio, mientras que existe abundante presencia de adulterantes como la cafeína, la lidocaína (anastésico local) y otros más peligrosos, como la fenacetina. Este fármaco en concreto pertenece al grupo de los analgésicos antinflamatorios no esteroideos y se retiró del mercado por sus efectos adversos graves. 
Respecto al cannabis las muestras analizadas presentan en algunos casos altos niveles de THC (principio activo), lo que supone un incremento de los efectos nocivos, y también se han observado sustancias adulterantes como papel, fibras textiles, polvo, hongos filamentosos, pelo animal e insectos.
En cuanto al hachís, se ha detectado resina en mayor o menor densidad y sustancias adulterantes como el papel u hongos filamentosos, aunque la presencia suele venir relacionada con el proceso de transporte de la droga, y en el caso del hachís influye el proceso de obtención y prensado de la resina, según concluyen los datos de la investigación.

lunes, 25 de abril de 2011

El poderoso efecto placebo

placebo

Un artículo publicado hoy en la revista médica The Lancet subraya que el efecto placebo, es decir, la mejora de los síntomas de un paciente enfermo tras ingerir una sustancia inerte o “falso medicamento”, es más potente de lo que se pensaba.

Revisando la investigación de la última década, Damien G Finniss y sus colegas de la Universidad de Sidney (Australia) han llegado a la conclusión de queno existe un solo efecto placebo, sino muchos. Desde el punto de vista psicológico, una adecuada relación médico paciente, unida al deseo de recuperación, pueden ser suficientes para producir una mejoría sobre el organismo enfermo. Y desde el punto de vista neurobiológico, Finniss explica que la mayoría de las investigaciones apuntan a que el efecto placebo está relacionado con la producción desustancias opioides endógenas, que alivian el dolor.

Pero la cosa no queda ahí. Por ejemplo, una investigación reciente sobre pacientes de Parkinson a los que se administró falsas píldoras reveló que sus neuronas liberaban mucha más dopamina. Y en enfermos de Alzheimer, el efecto placebo consiguió aumentar la actividad de la corteza prefrontal del cerebro, reforzando la memoria. Finniss ha revisado otros estudios que identifican mecanismos del efecto placebo vinculados al sistema inmune (linfocitos, interleucinas,…) y al sistema endocrino (cortisol,hormona del crecimiento,...).

El cerebro se anticipa

“Cuando piensas que vas a tomar un medicamento que crees que te ayudará, tu cerebro reacciona como si ya estuviera obteniendo alivio”, comenta Walter Brown, psiquiatra de la Universidad de Tufts, que admite que lo que aún no está claro es “cómo el pensamiento se traduce en un cambio real en el cerebro”. Y en otras partes del organismo.

Evidentemente, el uso de placebos no está exento de controversia. Actualmente se usan sólo en ensayos clínicos, y dar el paso para prescribirlos a los pacientes en la clínica plantearía un serio dilema ético, entre otras razones porque viola el derecho del paciente a ser informado. El año pasado, la revista Psychosomatic Medicine recogía una propuesta salomónica realizada por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester: combinar fármacos y placebo para combatir enfermedades crónicas como el asma, la psoriasis o la esclerosis múltiple.

Elena Sanz

19/02/2010