La historia canónica de la psicofarmacología establece su inicio en el año luminoso de 1952 en que fue descubierta la clorpromazina, el primer antipsicótico. Tal si antes hubiese habido una especie de agujero negro en la farmacopea donde habrían estado subsumidas apenas algunas tisanas y pócimas inanes. Por otro lado, es frecuente asumir casi cual un precepto -dado por la industria farmacéutica- que los psicofármacos hoy disponibles son imperfectibles e impecables maravillas. Sin embargo, es obvio que antes de los antidepresivos como los inhibidores de la recaptación de seretonina y aún antes de los tricíclicos y los inhibidores de la monoaminooxidasa, la gente también experimentaba depresiones, disforias y enfurruñamientos de toda severidad. Y también se medicaba en multitud de casos.
Espacio creado con la finalidad de compartir recursos, artículos y comentarios sobre aspectos relacionados con la psicofarmacología y las bases químicas del Sistema Nervioso para alumnos y graduados de la UNED y en especial de los que cursan Psicología.
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miércoles, 20 de marzo de 2013
viernes, 17 de agosto de 2012
El papel de la serindipia en el descubrimiento de los efectos clínicos de los psicofármacos: más alla del mito
En estos momentos lo estoy leyendo, no es muy largo y esta magníficamente escrito y referenciado. Todos los alumnos de Psicología de la UNED hemos oído hablar de la serindipia en más de una ocasión por lo que seguro que a los seguidores de este pequeño espacio os va a gustar este documento que difundimos.
Le tenemos que dar las gracias a nuestra compañera África Brasó Soler que lo ha compartido amablemente.
Le tenemos que dar las gracias a nuestra compañera África Brasó Soler que lo ha compartido amablemente.
martes, 30 de agosto de 2011
Datura stamonium representada en el cuadro Venus y Marte de Botticelli
Un estudio afirma que un lienzo amoroso del pintor está lleno de estramonio
EL MUNDO Madrid
Viernes 28/05/2010
Piensen en Botticelli, un, dos, tres, y digan ¿qué se les viene a la cabeza? Su Venus, con una belleza tan moderna que sobrecoge; sus gracias, con la piel tan delicada que parece a punto de romperse; su luz clara, plana y platónica que lo empapa todo... Y, en adelante, las drogas alucinógenas.
¡'Non puo credere'! En realidad, lo de las drogas alucinógenas remite a un nuevo estudio sobre 'Venus y Marte', un lienzo de la National Gallery de Londres, que asegura que Sandro Botticelli pintó en él unas hojas de datura stramonium, planta también conocida como estramonio, hierba del Diablo, hierba hedionda e higuera del infierno, entre otros alias.
Con esos nombres, es fácil intuir que al estramonio se le atribuyen efectos peligrosos, ya desde la Antigüedad. Y por peligrosos se entiende afrodisiacos tanto como altamente tóxicos.
Sus poderes, ahora, también se extienden a la Historia del Arte, ya que su identificación puede cambiar la interpretación del 'Venus y Marte' 'botticelliano'. El autor del nuevo estudio, David Bellingham, de la casa de subastas Sotheby's, sostiene que la presencia del estramonio en el lienzo, unida con la pose desenfrenada de Marte, son una llamada al abandono sensual y una referencia a la historia de Adán y Eva, según recoge el diario londinense 'The Times'. Hasta ahora, el cuadro se entendía como una reivindicación del poder civilizador del amor, ya que Venus, con sus encantos adúlteros, conseguía apaciguar al colérico Marte.
Bellingham sostiene también que las referencias botánicas son muy importantes en Botticelli y toma como ejemplo el mismo lienzo de 'Venus y Marte', en cuyo fondo aparecen unos laureles. Es decir, la planta que representa a los Medici, sus patrones.
Referencia del cuadro en Wikipedia
Página del cuadro en la National Gallery de Londres
sábado, 1 de enero de 2011
Bases moleculares de la Psicofarmacología (Introducción)
La función del cerebro ha sido preocupación constante del hombre desde la época de Hipócrates (S. V a.C.) cuando éste atribuyó la conciencia a este órgano en vez del corazón. Galeno separó la función cerebral en sensorial (por encima del tentorium) y motora (por debajo del tentorium). Posteriormente se creyó que a nivel de los ventrículos cerebrales se ubicaba el "pneuma psíquico" con diferentes funciones según la ubicación: sensación (anterior), intelecto (medio) y memoria y movimiento (posterior). En el siglo XVII Willis estableció que la función cerebral estaba localizada en la materia gris y no en los ventrículos (Iskandar & Nashold. Neurosurg. Clin. North. Am. 1995; 6:1-25). Hasta el siglo XVIII, se creía que la función del tejido nervioso era únicamente glandular, con los nervios como ductos a través de los cuales discurrían fluidos secretados por el cerebro (Kandel. Essentials of neural science and behavior, 1995).
Desde 1796 Franz J. Gall, investigando los postulados de fisionomía de Lavater (1775) sobre la relación de la forma de la cabeza y los rasgos psicológicos de un individuo, es apoyado por Johann K. Spurzheim y desarrolla el concepto de la craneología, posteriormente denominado frenología por Thomas Foster en 1815, el cual establece que las facultades mentales y las características espirituales están localizadas en sitios específicos de la superficie (corteza) del cerebro, siendo posible reconocerlos en la superficie del cuero cabelludo (según la forma del cráneo); a pesar de los abusos cometidos en nombre de su doctrina, Gall es considerado uno de los más importantes anatomistas del cerebro, al mejorar las técnicas de disección, al considerar que la función nunca puede ser separada de la estructura, que el sistema nervioso es una sucesión jerárquica de ganglios independientes pero unidos entre sí, al determinar que las vías piramidales se cruzan a nivel del bulbo, al establecer el origen de los ocho primeros pares de nervios craneales y al determinar que la sustancia gris y blanca están conformadas por la "matrix nervorum" (origen) y las fibras nerviosas provenientes de la anterior, respectivamente. Pero Gall no es sólo el pionero en la localización de las funciones cerebrales (27 caracteres básicos de los cuales se confirmó luego el del habla), es considerado también como el fundador de la psicología como ciencia biológica al ser el primero en formular las teorías evolutivas ("personología anatómica") (Schott. Crónica de la medicina, 1993). A mediados del siglo XIX, el neurólogo británico J. Hughlings Jackson estudiando pacientes con epilepsia focal, mostró que diferentes actividades motoras y sensoriales se localizan en distintas partes de la corteza cerebral. Wernicke demostró que diferentes comportamientos son mediados por diferentes regiones cerebrales que son interconectadas con diferentes vías neurales (Kandel. Essentials of neural science and behavior, 1995). En los 40s, el neurocirujano Wilder Penfield usando estimulación eléctrica en más de 1000 pacientes que fueron intervenidos por epilepsia, corroboró los hallazgos de Jackson al describir la respuesta de diferentes áreas corticales (Kandel & Hawkins. Sci. Am. 1992; 267:53-60).Las tesis que las afecciones mentales tienen un sustrato biológico es ya antigua ; Wilhelm Griesinger (1817-1868) consideraba que la base de las enfermedades mentales debía buscarse en el sistema nervioso (lesión orgánica), aunque no siempre pudiera probarse su existencia. El afirmaba que "la psiquiatría y la neuropatología no son sólo dos campos relacionados estrechamente, son un campo en el cual un sólo lenguaje es hablado y las mismas reglas jugadas". Emil Kraepelin, quien nace en 1856, concebía las enfermedades mentales como entidades clínicas distintas (modelo médico de la locura); aunque su mirada clínica tenía un propósito descriptivo y clasificatorio, más que psicopatológico, afirmaba que la base de tales enfermedades era biológica. Pero a comienzos del siglo XX se presentaron varías corrientes "funcionalistas" que inundaron con sus teorías el campo del conocimiento psiquiátrico, dejando de lado los esfuerzos de los pioneros de la psiquiatría biológica. Para el psicoanálisis la enfermedad mental es concebida en una perspectiva funcional, constituye una tentativa de ajuste, de resolución de los problemas, que no pudo darse de otra manera más satisfactoria; toda perturbación aunque ineficaz y dolorosa, constituye una forma de orden donde el conflicto representa un factor común a la salud y la enfermedad (Ionescu. Catorce enfoques de la psicopatología, 1994). Adolf Meyer, neurólogo y psicopatólogo, se oponía a la visión kraepeliniana de las enfermedades y consideraba a la psicopatología como una patología funcional de la adaptación ("las enfermedades son diversas modalidades de reacción"). Henry Ey, con la teoría del organodinamismo, trata de proponer una tentativa por superar los puntos de vista organicistas basados en las localizaciones y la anatomopatología, utilizando aportes de la psicología : "toda forma psicopatológica exige para su formación, a la vez y en conjunto, una perturbación orgánica primordial y una estructura psicológica necesaria que constituye su fenomenología, su base existencial" (Ionescu. Catorce enfoques de la psicopatología, 1994).
Sin embargo no pasó mucho tiempo para que se diesen reacciones que iban en contra de los postulados funcionalistas ; dentro del seno de la misma psicología, Wilhelm Wundt con su psicología estructural trata de establecer las leyes del pensamiento estudiando los "materiales de construcción" de los fenómenos psicológicos más allá de los aspectos organizacionales propuestos por la psicología funcional de William James. Klerman, creador del concepto "neokraepeliniano", concibió la psiquiatría como una especialidad médica y hacía referencia a la existencia de una frontera entre normalidad y enfermedad (bases biológicas de los trastornos mentales) (Ionescu. Catorce enfoques de la psicopatología, 1994). Akiskal & McKinney al referirse a la pseudopsiquiatría y a la dicotomía orgánico vs. funcional, mencionan una serie de postulados filosóficos que hacen referencia a ello : citan a Bertrand Russell quien afirmaba que el dilema mente-cuerpo es un constructo teórico equívoco ya que "mente" y "cuerpo" son meramente diferentes palabras que describen el mismo fenómeno. Citan también a Graham quien afirmaba : "... ningún estado, enfermedad, reacción, o cualquier cosa es psicológico o físico. Es por sí mismo ; nosotros escogemos la forma en la cual deseamos hablar de ello... En particular, una emoción es la misma colección de eventos en el organismo ; nosotros podemos darle un nombre como 'miedo' o 'rabia' las cuales son palabras del lenguaje psicológico, o podemos usar los nombres de procesos en el sistema nervioso, glándulas y músculos, nombres que son palabras del lenguaje físico". Akiskal & McKinney continúan diciendo que quienes rechazan el modelo médico argumentan que sólo los cambios que son manifestaciones evidenciables de anormalidad física califican como enfermedades médicas, pero para ellos, todos los estados emocionales (descritos en lenguaje psicológico o no) son estados organísmicos y tienen por tanto correlatos fisicoquímicos. "El punto crucial es que, desde un punto de vista metodológico, la orientación antimédica contraviene la investigación biológica de los trastornos mentales y una perspectiva tan estrecha no es permisible en psiquiatría" (Akiskal & McKinney, 1973).
Esto de ninguna manera debe entenderse como un distanciamiento con lo humanístico y lo social. Las explicaciones en la ciencia deben tener siempre algunos elementos de reduccionismo. El reduccionismo busca explicar una amplia variedad de fenómenos naturales por el comportamiento de un limitado número de simples constituyentes sujetos a rigurosas leyes. Sin embargo, no basta solamente con entender los orígenes de los procesos mentales, la dinámica cerebral que les es propia o los disbalances de la misma ; es preciso considerar además, un cúmulo de factores que siempre se habían considerado más allá de las 'fronteras del cerebro'. Hoy en día sabemos que el cerebro no 'existiría' sin la interacción con el entorno, y que el entorno no podría 'existir' s in un cerebro que lo concibiese. La plasticidad es común al cerebro y al entorno, pero el artista que los modela no es otra cosa que su interacción. La ciencia ha llegado a la psiquiatría para intentar aclarar el oscurantismo en el que estaba sumida, para dar una voz de alerta sobre la especulación y para proponer una posición desapasionada y objetiva donde sea posible admitir la ignorancia.
Tamayo JM. Bases Moleculares de la psicofarmacología en "Psicofarmacologia On-Line"
Disponible en: URL: http://psicofarmacologia.info/basesmoleculares.html
miércoles, 17 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Historia de la Psicofarmacología
En el mundo primitivo, y en las culturas indígenas la concepción de enfermedad mental obedecía a un criterio animista y los investigadores de la época intentaban evaluar los efectos de las pociones mágicas, las cuales se usaban en rituales practicados por médicos brujos o shamanes, los cuales utilizaban plantas medicinales con efectos psicotrópicos, sedantes y alucinógenos (yagé, ayahuasca, coca, chamico, peyote, hongos, adormidera, belladona, cannabis, jugo de soma, etc).
Es seguro que el uso de psicofármacos es anterior a la historia registrada. Las sociedades de cazadores-recolectores, tendían a utilizar sustancias naturales con efectos psicodélicos, disociativos y deliriantes, y hoy en día su puede observar su uso en muchas tribus que han conservado aspectos de la vida primitiva. La sustancia utilizado depende en gran medida de lo que el particular ecosistema en que vive una tribu ofrezca y estas normalmente se encuentran en estado silvestre. Tales fármacos incluyen vegetales de todo tipo como setas y cactus, junto con muchas otras plantas. Estas sociedades suelen atribuir una importancia espiritual al uso de drogas y con frecuencia las incorporan en sus prácticas religiosas.
Con los albores del Neolítico y la proliferación de la agricultura, las sustancias psicoactivas se empezaron a usar como un subproducto natural de la agricultura. Entre ellos se encontraban el opio, el cannabis y el alcohol resultante de la fermentación de cereales y frutas. La mayoría de las sociedades empezó a desarrollar herbolarios, listas de hierbas que eran buenas para el tratamiento de diversas dolencias físicas y mentales. Por ejemplo, la Hierba de San Juan fue prescrita tradicionalmente en algunas partes de Europa para la depresión (además de utilizarse de forma general a lo que hoy en día hacemos con el té). La medicina china y la hindú han desarrollado tambien y con mayor sistematización que la farmacopea europea este sistema y aún es muy utilizado hoy en día como alternativa tradicional y de hecho pueden considerarse como las medicinas que más usuarios tienen hoy en día.
El hongo común Amanita muscaria, es con frecuencia considerado como una de los primeros drogas psicoactivas consumidas y se sospecha que era el principal ingrediente activo en la droga sagrada de la India antigua, conocida como Soma. Hay muchas teorías modernas que citan el descubrimiento de sus propiedades psicoactivas ya en 10.000 a C.
Con la revolución científica en Europa y los Estados Unidos, el uso de remedios tradicionales a base de hierbas cayó en desgracia sustituido por el sistema médico convencional, aunque algunas personas continuaron usando y mantener los conocimientos de la herboristeria tradicional europea. En el siglo XX, los científicos comenzaron a estudiar de nuevo los principios activos de las hierbas de la medicina tradicional. Un número importante de medicamentos psiquiátricos se han desarrollado como un subproducto del análisis de compuestos orgánicos presentes en los remedios tradicionales a base de hierbas.
El conocimiento de los efectos físicos y psíquicos de las substancias vegetales se remonta a loa albores de la civilización. Mesopotamia del siglo VI antes de cristo, era conocida la amapola y el opio por sus efectos sobre la alegría y la embriaguez.
En la edad media el uso del opio formaba parte de las prácticas médicas sospechosas de la brujería.
En el mundo árabe, se detalla el uso de determinadas sustancias alucinógenas como parte de tratamientos de dolencias físicas y mentales de los habitantes de aquella época.
En China el cultivo del opio tiene su apogeo en el III milenio AC hasta el siglo XVIII, cuando se desata la guerra del opio.
Los indios Chocoes del Urabá usaban jaulas rituales para encerrar a pacientes agitados, mientras que los Kongui utilizaban el método de la confesión para alcanzar la purificación.
En la cultura Occidental la medicina tiene sus orígenes en la introducción del método clínico-empírico por parte se Hipócrates, dejando de lado a las creencias, la magia y la brujería, permitiendo el desarrollo y la clasificación de las enfermedades y su tratamiento respectivo.
Johan Weyer (1515-1588), considerado el "primer psiquiatra moderno", fortalece los conceptos hipocráticos; E.Kant en 1978 clasificó las enfermedades mentales y Felix Platter (1536-1614), publicó el tratado de enfermedades mentales.
Durante el siglo XVIII, los enfermos mentales fueron confinados a mazmorras y cárceles en donde se confundían con criminales, mendigos e indigentes. Pinel y Tuke observaron el tratamiento inhumano y cruel al que eran expuestos en aquella época los enfermos mentales, los que compartían celdas frías y húmedas con ratas y desperdicios orgánicos. Des esta manera se plantea el llamado "tratamiento moral", que liberó a los enfermos mentales de las cadenas y el maltrato de aquella época.
En el siglo XIX, el tratamiento de las enfermedades mentales fue persuasivo y de discusión, se plantea profundamente la interacción e interrelación personal, la familia actúa activamente en la recuperación del paciente, si bien es cierto que los tratamientos persuasivos tenía recuperaciones sin embargo existían altas tazas de recaídas de la enfermedad.
Durante el siglo XIX los hallazgos más relevantes fueron: la extracción, a partir del opio, de un analgésico potente denominado morfina; como anestésicos, la introducción del óxido nitroso, el éter y el triclorometano (cloroformo) y, como estimulante, el uso de la cocaína.
A finales del silgo XIX, se ve necesario el cuidado institucional de los enfermos mentales y concomitantemente se intensifica el incremento de los hospitales estatales en donde los psiquiatras dedicaron su tiempo y esfuerzo a la descripción y clasificación de síntomas y signos, búsqueda de etiología orgánica de las enfermedades mentales. La Psicofarmacología en esta época se supeditó al uso de hipnóticos como el paraldehido, el hidrato de cloral, el sulfonal, bromuro de hioscina (como antipsicótico), morfina (para la psicosis maníaca depresiva), picrotoxina (antidepresivo).
A comienzos del siglo XX sólo se contaba con tratamientos "rudimentarios", que implicaban enormes riesgos para los pacientes como los comas insulínicos para el tratamiento de la Esquizofrenia (Sakel, 1933), la tonoclonoterapia cardiozólica contra la esquizofrenia agitada (Von Meduna, 1935).
En 1935 fue sintetizada la anfetamina y en 1937 se descubrieron sus efectos paradójicos en niños con trastornos del comportamiento.
Tambien se desarrollaron técnicas como el electrochoque (Cerletti y Bini, 1938), y la psicocirugía para enfermedades mentales crónicas y con alta peligrosidad y agresividad (Egas Monis, 1936).
A partir de los 50 aparece una revolución en la Psiquiatría con el advenimiento de los psicofármacos; los psiquiatras de aquella época dispusieron desde entonces de un grupo de herramientas terapéuticas más eficientes en el manejo de las enfermedades mentales, se produce la medicalización de la psiquiatría.
- En 1947 Paul Charpentier, en su búsqueda de nuevos antihistamínicos redescubre las fenotiazinas, las cuales se habían desarrollado con Bernthsen desde 1883, en su intento por encontrar alternativas para preparar el Azul de metileno.
- En 1949, John F Cade, destaca los efectos antimaníacos del carbonato de Litio. El estudio de Cade es publicado en la revista The Medical Journal of Australia con el título de "Lithium Salts in the treatament of the Psychotic Excitement".
- Laborit en 1949, intentó disminuir la ansiedad preoperatoria, el estrés quirúrgico y el shock postoperatorio con la administración de Prometazina (antihistamínico) y otros fármacos, lo que el lo llamó "cocktail lítico" o "terapia de hibernación", esta mezcla producía sensación de indiferencia al dolor, tranquilidad y sedación.
- En 1952 se comienza a utilizar la clorpromazina como sedante con baja toxicidad; laborit descubrió que los pacientes que fueron tratados preoperatoriamente con Clorpromazina, se encontraban más tranquilos y relajados. Delay y Deniker utilizaron clorpromazina en 8 pacientes psicóticos, en tres días de tratamiento vieron significativamente desaparecidas las alucinaciones auditivas.
- En 1953 Flugel lo clasificó como neuroléptico, por su capacidad de producir efectos secundarios sobre el Sistema Nervioso Central. En esta misma época Zéller et al., descubrieron que la Iproniazida era un potente inhibidor de la MAO cerebral y que tenía la capacidad de revertir la acción depresora de la reserpina, al atenuar la disminución de la serotonina cerebral.
- En 1954 se comienza a utilizar la reserpina (Rauwolfia Serpentia) como antipsicótico; en 1931, Sen y Bose reportaron su efecto terapéutico en la hipertensión y la manía. Hugo Bein sacó el extracto de la planta y la comenzó a comercializar antes de la aparición de la clorpromazina.
- Pletscher descubrió en 1956 que la reserpina tenía la capacidad de depletar prolongadamente la serotonina cerebral.
- En 1957 Paul Janssen sintetizó la primera butirofenona (R1187) a partir del analgésico Norpetidina y luego el Haloperidol fue sintetizado en el año 1958 por Hermans. En este mismo año, Kuhn introdujo la imipramina en el tratamiento de la depresión.
- En 1960 el Sulfpiride, un medicamento utilizado en gastroenterología demostró poseer propiedades antipsicoticas.
- En 1961, el Clordiazepóxido fue la primera benzodiacepina lanzada al mercado.
- En 1965, la clozapina fue lanzada al mercado farmacológico. En el año 1989 Kane demostró la eficacia de este agente en esquizofrenia resistente y en sintomatología negativa junto con una excelente tolerancia desde el punto de vista motor(efectos colaterales de los neurolépticos) por lo que ha sido, pese a los problemas hematológicos , de una gran importancia para el desarrollo de los nuevos antipsicóticos atípicos.
- En 1966 fue sintetizado el Bupropión y se lo probó por primera vez en 1985. Al mismo tiempo se demostró la capacidad antimaníaca del ácido valproico.
- En 1968 la carbamazepina fue aprobada para el manejo de la neuralgia del trigémino.
- A comienzos de los setenta fueron descubiertos los ISRS y su comercialización se inició en 1988 con el lanzamiento de la fluoxetina.
- En 1992 fue lanzada la risperidona.
- En 1997 fue lanzada la Olanzapina, por Van Kammen y Marder.
La identificación del psicofármaco ideal.
- La abolición de los efectos colaterales de los psicofármacos.
- La utilización de dosis únicas o de depósito.
- La selectividad de los psicofármacos.
- El mayor acceso de la comunidad mundial a la adquisición de los psicofármacos.
Todo aquello se verá influido obviamente por la ingeniería genética molecular, las nuevas formas de productos farmacéuticos, tratamientos virtuales, tratamientos genéticos.
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