miércoles, 3 de noviembre de 2010

Neurolépticos: el origen de los antipsicoticos


En el argot psiquiátrico, los antipsicóticos, también llamados antipsicóticos clásicos, típicos o tranquilizantes mayores, se identifican bajo el término de neurolépticos, del griego neuro, "nervio", y lepto, "atar". Su descubrimiento fue accidental.
El doctor francés Henri Laborit realizaba estudios con sustancias que pudiesen antagonizar los síntomas del estado de choque en operaciones quirurgicas como médico de la Marina de Guerra Francesa durante la II Guerra Mundial cuando descubrió la clorpromazina, un fármaco capaz de producir cierta somnolencia y disminuir las reacciones ante estímulos ambientales sin ocasionar la pérdida total de la conciencia.
Se suele decir que su descubrimiento fue accidental. Sin embargo, esta afirmación ignora el estado de la ciencia en los años 40 y 50 del siglo XX y la forma de investigar los efectos de los medicamentos que se estaban sintetizando en aquellas fechas. En realidad deberíamos decir que el descubrimiento de su acción antipsicótica fue resultado de la observación detallada de sus efectos en pacientes no psiquiátricos (Henri Laborit) y de su ensayo posterior en pacientes psicóticos (los psiquiatras franceses Jean Delay y Pierre Deniker).
En 1952 Jean Delay y Pierre Deniker, dos de los psiquiatras más reconocidos de su época, comenzaron a ensayar la clorpromazina, administrándola a algunos de sus pacientes. Los resultados fueron calificados como extraordinarios, en especial por el impacto en psiquiatría, y en especial respecto al tratamiento de la esquizofrenia. El número de pacientes que requieren hospitalización en instituciones mentales se redujo notoriamente, con lo cual la psiquiatría encontró algo más cercano a un fundamento más biológico en la explicación de la esquizofrenia. En 1958 Janssen descubrió las propiedades antipsicóticas del haloperidol y a partir de entonces siguieron explorándose los usos antipsicóticos de otras sustancias similares.
En las décadas posteriores se sintetizaron numerosos compuestos antipsicóticos con eficacia equivalente y con pocas diferencias en su toxicidad. No fue sino hasta los años 90 del siglo XX cuando se consigue reunir un grupo de fármacos llamados antipsicóticos "atípicos" con ciertas ventajas sobre los anteriores (por ejemplo, el control de síntomas reducía los riesgos de efectos adversos), fármacos que se han convertido en los predominantes en los países desarrollados.
El descubrimiento de los beneficios del litio resultó ser una combinación de una hipótesis incorrecta y extremadamente buena fortuna en la selección de una dosificación correcta. Aunque la clorpromazina se usa en el presente ocasionalmente, junto con la reserpina, son drogas que han sido suplantadas por agentes más recientes.

Espectro de acción de los psicotropos


El original lo podéis encontrar en el articulo correspondiente de Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Psicotr%C3%B3pico#Espectro_de_acci.C3.B3n_de_los_psicotropos

Principios generales de la administración de psicotropos



Referencia de: (The Bethelm & Maudsley NHS Trust 1999 Prescribing Guidelines)
  1. La decisión de instaurar un tratamiento psicofarmacológico debe de producirse después de valorar sus potenciales riesgos y beneficios.
  2. Hay que realizar una completa evaluación de los síntomas del paciente que incluya un examen del estado mental y físico y tests de laboratorios. Esta evaluación ha de permitir establecer un diagnóstico clínico.
  3. Se tiene que evitar el uso de combinaciones de fármacos (polifarmacia) siempre que sea posible. Si es necesario, hay que tener en cuenta las instrucciones farmacodinámicas y farmacocinéticas.
  4. Se debe utilizar la dosis mínima efectiva.
  5. Tanto la instauración de un fármaco como su retirada han de llevarse a cabo de forma gradual. En situaciones agudas en las que esto no sea posible, tiene que valorarse que fármaco permite la respuesta clínica más adecuada. En la retirada de los fármacos pueden aparecer fenómenos de discontinuación, síntomas rebote y síntomas de abstinencia.
  6. En los cambios de un fármaco a otro hay que considerar la vida media del que se va a retirar por la aparición de posibles síntomas de descontinuación o de potenciales interacciones.
  7. En la retirada de los fármacos se debe considerar cuánto tiempo ha estado tomando el paciente la medicación y la posible abstinencia física o psicológica.


martes, 2 de noviembre de 2010

Principios de la farmacoterapia



Referencia de Janicak, P.G.
  1. La valoración diagnóstica es fundamental, sujeta a revisiones.
  2. La farmacoterapia sola suele resultar insuficiente para una completa recuperación, normalmente se necesita la educación y la psicoterapia.
  3. La fase en la que se encuentra la enfermedad tiene una importancia crítica en términos de intervención específica y de la duración del tratamiento.
  4. La relación riesgo/beneficio debe considerarse cuando se desarrolla una estrategia terapéutica.
  5. Una historia de buena respuesta previa personal y familiar ante un agente específico ha de considerarse de primera elección para episodios posteriores.
  6. Es importante identificar síntomas diana específicos que sirvan como marcadores de la psicopatología subyacente y monitorizar su presencia o ausencia a lo largo del tratamiento.
  7. Hay que observar el desarrollo de efectos adversos a lo largo del curso completo del tratamiento. Su monitorización a menudo supone la realización de pruebas de laboratorio para garantizar su seguridad, asi como su eficacia optima.

    lunes, 1 de noviembre de 2010

    Depresión: Tratamiento farmacológico


    Depresion: Tratamiento farmacologico
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    El tratamiento con antidepresivos es el único que ha demostrado una evidencia significativa de efectividad en depresiones mayores (graves) y en depresiones psicóticas (solos o en combinación con psicoterapia). En el caso de depresiones leves o moderadas, los antidepresivos parecen ser eficaces, pero también lo son algunas propuestas de tratamiento psicoterápico (solo o con antidepresivos).
    No se han evidenciado diferencias entre la eficacia de los diferentes tipos de antidepresivos, cuyas principales diferencias estriban más en el tipo de efectos secundarios que pueden provocar. En general, los pacientes presentan mejor tolerancia a los modernos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina que los clásicos antidepresivos tricíclicos y heterocíclicos.
    La decisión de emplear uno u otro se basa en criterios como la buena respuesta a un fármaco determinado en episodios previos o en familiares de primer grado, la tolerancia a los posibles efectos secundarios, las interacciones posibles con el tratamiento habitual del paciente, el precio o la existencia de alguna contraindicación relativa, por la presencia de otra enfermedad.
    Hay que tener en cuenta que el efecto antidepresivo tarda unas dos semanas en aparecer, aumentando progresivamente hasta su pico de máxima eficacia en torno a los dos meses.
    Los principales grupos de fármacos antidepresivos son los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la enzima monoamino-oxidasa (IMAO), aunque se están incorporando nuevos grupos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (como la venlafaxina) o los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (reboxetina). En mayor o menor grado, todos ellos pueden presentar algunos efectos secundarios, principalmente sequedad de boca, estreñimiento, mareos, náuseas, insomnio o cefalea, siendo los de las últimas generaciones los mejor tolerados.